Esta noche siento frío, todo está en silencio, como un murmullo en mi cabeza que no deja de resonar. No puedo dormir, y las palabras se vienen a mi mente. Las cortinas están cerradas, pero trato de encontrar la luz que se escapa por los pequeños agujeros que aún quedan.
Comencé a pensar en mi amor, y las lágrimas empezaron a caer. El amor puede
hacer lo que sea, escuché una vez en una de las películas románticas. El amor
también puede ser un reto. A veces me pregunto si el amor que siento ahora me
hace bien, porque me duele. El amor, supuestamente, debería ser felicidad, pero
las últimas veces que lo viví solo fue tristeza: lágrimas que aún recuerdo.
En el fondo sé que esa tristeza no se irá. Estoy roto, no sé en qué momento
me rompí, y me da miedo romper a alguien más. Soy egoísta al pensar solo en mí,
y por eso lloro y me reprocho.
Tal vez el amor esté en mi soledad, la cual debo aprender a enfrentar. No
quiero sentirme así, ansioso, desesperado, esperando el amor. Quiero volver a
sentirlo, que llegue a mí cuando lo necesite, que sea lo suficientemente fuerte
como para que podamos irnos juntos de aquí. Que el amor sea un hallazgo diario.
Si hoy me pierdo, que mañana me encuentre. Que, de mil maneras, seamos
nosotros: nuestras locuras, nuestros deseos carnales, nuestros sueños
convertidos en realidad. Pero también, el amor es dejar volar. Sé que si hoy
nos dejamos, en el amor nos volveremos a encontrar.

Es algo que viví, pero cuando uno aprende a estar solo, aprende a quererse así mismo!
ResponderEliminar