Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de enero, 2026

Tu última carta

No te escribo para que vuelvas. Te escribo para soltar lo que cargué por los dos Conocerte un sábado frío de abril, entre recuadros tenues de un museo, luces bajas y cálidas. Verte recorrer un pasillo buscando a un completo desconocido mientras la noche ya se hacía presente. Reconociste mi nombre. Tu fragancia fresca y vibrante se volvió un imán, cautivaste mi mirada desde ese primer instante. En ese momento algo en mí perdió su razón. Palabras que antes eran simples textos, sin sentido ni emoción, cobraron vida en ese primer mirar. Ese lugar tenue se transformó en segundos: colores vibrantes, llamativos, casi exagerados, como las emociones que surgieron al comprender que algo real estaba ocurriendo. La charla con café, desnudarnos al hablar, conocer tus miedos, tus verdades, tus locuras… Ahí entendí cómo se transmutan las letras cuando dejan de ser solo palabras. Perdimos la noción del tiempo entre risas disimuladas. Aún escondías verdades, emociones que apenas asomaban, pero intu...

Después del felices por siempre

¿Cuál fue la primera historia de amor que viste?... Muchas de las primeras historias de amor que uno conoce son las del “ fueron felices para siempre” . De esas que yo veía cuando era niño, sentado por horas, mirando cómo ese amor siempre vence al villano, a ese que intenta que, al final de toda la batalla, no se reúnan. Pero ese amor es tan fuerte que el destino, marcado por guiones perfeccionistas, termina juntándolos y sellándolo todo con un final feliz. Al menos esos eran los cuentos que yo veía. De ahí aprendí a esperar mi propio felices para siempre. Fuera de los dibujos animados y las caricaturas, también estaban las novelas profundas, donde, a pesar del orgullo, los amores se reencuentran después de abrir los ojos y entender que aún no es tarde para ese final feliz. Otra vez, los grandes autores nos llevan a retroceder el tiempo, al arrepentimiento del primer rechazo, para volver a encaminar la historia hacia un felices para siempre. O como Romeo y Julieta, que nos muestra u...

El asco emocional

El asco emocional  Es extraño ponerte frente a la ventana cada noche de frío, ese frío que vuelve imposible calmar la mente. Se filtra en los pensamientos y hace aflorar las preguntas que un día no tuvieron respuesta. El frío te deja tieso, como aquel momento en que descubriste la verdad: esa maldita verdad que te rompió, te volvió vulnerable y provocó asco. Entre esas preguntas aparece una certeza incómoda: muchas personas no buscan amar de verdad; buscan beneficiarse emocionalmente. Te dejan helado, sin movimiento, porque a ellos les gusta sentirse acompañados, cuidados y deseados, pero nunca asumen la responsabilidad afectiva que eso implica. En ese frío persistente y en la incoherencia de tu mente surge la pregunta: ¿alguna vez te amó? Y de ahí nace el asco emocional. La verdad es que tú cargaste con todo, porque esa persona no estaba preparada para una relación sana ni responsable, ni consigo misma ni con nadie. Simplemente consume. Los límites nunca fueron claros por su in...