Amor era esa idea.
Ese sentimiento mutuo que parecía eterno, las cosquillas estremecedoras que nacían en el estómago con solo mirarla, ese reflejo involuntario que te hacía creer que el mundo tenía sentido.
Amor era esa idea.
El suspirar en silencio, convencido de que en su presencia lo tenías todo. Era preocuparte por cada detalle, desear que la vida le sonriera, acompañar cada sueño, aunque el tuyo quedara en espera. Amor era compañía, refugio y promesa.
Amor era esa idea.
Un sentimiento que se forjaba en las batallas diarias y que, al final de la jornada, implorabas que no se apagara ni se deshiciera entre las estrellas.
Amor era esa idea.
Que alguien te cuidara, que alguien te protegiera. Que su sola presencia atravesara cualquier distancia, incluso el frío cristal de una pantalla.
Amor era esa idea.
Que aun lejos te buscara en silencio y se preocupara por ti. Era cuidar y dejarse cuidar; era más que amar: era un acto de fe, una entrega sin condiciones.
Amor era esa idea.
El gesto de sostener cuando las fuerzas se quiebran, la esperanza de levantarte del suelo con su abrazo invisible. Era la fuerza, la esperanza, la seguridad que solo existía en su nombre.
Amor era esa idea.
La idea de perfección humana, la entrega total, ese grito desesperado lleno de admiración que, aun siendo pequeño, te hacía sentir grande. Porque se supone que esa idea de amar llena los espacios vacíos, y te consumes siendo tu único recurso existente en dos almas.
Porque el amor es esa idea, una idea que el tiempo, cruel y despiadado, muestra en su verdadero rostro… rostros que nacen de una idea. Una idea desesperada, una idea imaginaria, creada del amor; donde solo queda eso: una idea, espejismos en tus manos que, en una ilusión, te hacen perder la idea real del amor.
El amor es todo eso, sí, pero cuando lo dejas de imaginar, cuando es real, entre choques de emociones no siempre felices. Porque el amor también es cruel; el amor también es un acto, una idea que debes dejar volar.
La idea del amor es mágica, surreal, jugando en tu imaginario inconsciente; es un éxtasis de tu existencia, es un solo silencio.
Ese silencio de vivirlo te queda en el pensamiento y en tu último respiro, con voz rota y corazón cansado:
Amor era esa idea...

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