A cierta edad te das cuenta de que la vida te ha dado poco, pero te ha quitado mucho.
Ella es cruel, te ha visto llorar sin decirte nada, ha observado tus lágrimas recorrer tus mejillas, marcadas por el cansancio. Te ha visto caer y, sin piedad, no te ha levantado. Se ha reído en tu cara, te ha hecho creer que lo tenías todo, y en un solo día lo destruye. No basta, te deja postrado en cama, amarrado a la soledad, porque nadie quiere lo que eres en ese momento.
Estás manchado, estás maldito, sometido a la infelicidad que te has creado.
Creíste que la suerte te sonreía, pero no fue más que una ilusión efímera que
desapareció al abrir los ojos. Y tú sigues luchando, aferrándote a la vida,
creyendo que lo lograrás. Te levantas, finges una sonrisa, crees que los demás
te aceptarán, pero la cruel vida no lo hará.
Para ella, tu esfuerzo es vano, insulso. Necesitas dar más, consumir todo lo
que eres en lo que deseas, empaparte de la soledad, repudiar la vida una y otra
vez, maldita vida.
Pero ella se ríe nuevamente. Ella
ha sido justa contigo. Ella es real. Te abrazará cuando hayas dado todo lo que
eres, y ese "todo" será tu propio esfuerzo.
Ame!
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